El Teatro de Epidauro

Epidauro (Epídhavhro, en la actualidad) era una pequeña ciudad situada en una península del Peloponeso moldeada por montañas y llanuras llenas de viñas. Hoy en día es conocida por su templo dedicado a Asclepio y por su teatro. El teatro de Epidauro figura entre los mejores preservados de Grecia y ya era célebre en la antigüedad por la armonía de sus proporciones y la belleza de su emplazamiento.
Fue concebido por el arquitecto y escultor Policleto el Joven a mitad del siglo IV a. C. y todavía hoy sorprende a los expertos por su extraordinaria acústica, no en vano era el lugar favorito de la mítica soprano de origen griego, Maria Callas, para desplegar su fascinante talento artístico.

Las restauraciones han sido escasas desde que fuera descubierto en el siglo XIX, lo que ha permitido mantener casi intacto el escenario de tierra original, así como las 54 gradas capaces de acoger 14.000 espectadores, sin olvidar los asientos rojos de la primera fila, sin duda la zona VIP.

Construido con una precisión milimétrica y un gusto artístico exquisito, las suaves colinas sirven como telón de fondo natural para las representaciones del Festival de Drama Antiguo que allí se realizan. Y es que no cabe duda de que se trata de un santuario mágico para ver en escena las obras clásicas de Sófocles y Eurípides, que nos sobrecogerán aunque no entendamos la lengua en que son representadas.

En cuanto al Templo de Asclepio, dios griego de la medicina, éste atraía pacientes de todas partes. Sus tratamientos estaban basados en la actividad física, la relajación, los baños y las inquietudes intelectuales, por lo que parece lógico pensar que este célebre teatro dispusiera de uno de los primeros spa del mundo.
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